En nuestra más reciente jornada de voluntariado corporativo, nos unimos a nuestro nuevo aliado y colaborador: BATA CHILE. Junto a ellos, transformamos un espacio con mucho potencial dentro del Colegio Tegualda de Talagante, en una experiencia donde la teoría de la sala de clases se trasladó a la práctica en la tierra.
El Corazón del Proyecto
El objetivo principal fue involucrar a toda la comunidad educativa en un proyecto de sostenibilidad real. No se trató solo de plantar, sino de entender el valor de colaborar con las comunidades y conocer el trabajo de la tierra de primera mano.
Durante dos productivas jornadas de trabajo, contamos con la participación de:
- Alumnos: Que descubrieron con asombro el origen de sus alimentos.
- Voluntarios de BATA: Quienes aportaron su entusiasmo y compromiso social.
- Profesores: Guiando el proceso como una nueva forma de aprendizaje al aire libre.
¿Qué nos entrega esta huerta?
Más allá de los vegetales que cosecharemos, este espacio nos brinda:
- Conexión comunitaria: Fortaleciendo el vínculo entre empresa, escuela y naturaleza.
- Educación Ambiental: Un lugar vivo donde aprender sobre ciclos naturales y responsabilidad.
- Bienestar: El entusiasmo compartido por crear algo que perdurará en el tiempo.
Expectativas a Futuro
Estamos llenos de optimismo. Esta siembra es solo el inicio de una serie de actividades que buscan fomentar la conciencia ecológica. Con el apoyo de BATA CHILE, esperamos que esta huerta sea el motor de cambio para una alimentación más consciente y un entorno más verde para todos nuestros estudiantes.
¡Gracias a todos los que pusieron sus manos en la tierra para hacer esto posible!