En Huertas Comunitarias estamos desarrollando un nuevo proyecto junto a CIDEVI (Centro de Desarrollo Integral para Personas con Discapacidad Visual y Sordociegas), con el objetivo de transformar un espacio que antes estaba abandonado —cubierto de árboles sin manejo y maleza— en un jardín activo, productivo y formativo.
Hoy, ese lugar comienza a convertirse en una huerta donde buscamos promover el aprendizaje práctico, el trabajo colaborativo y la autonomía de quienes participan.
Nuestro objetivo es desarrollar capacidades para mantener una huerta sana y productiva, y al mismo tiempo, generar herramientas para la elaboración de productos con valor agregado a partir del trabajo con plantas.
Aprender desde la experiencia
Abordamos este proyecto desde distintas líneas de trabajo que permiten construir una experiencia integral:
– Manejo y mantenimiento estratégico del huerto
– Desarrollo de una estrategia comunitaria para su cuidado
– Propagación y cuidado de plantas
– Transformación de plantas en productos con valor agregado
– Trabajo sensorial inclusivo
Uno de los ejes principales es el enfoque sensorial. Priorizamos experiencias táctiles, olfativas y prácticas, permitiendo la participación activa de personas con discapacidad visual, sordoceguera y multidiscapacidad, y generando una relación directa con la tierra.
Metodología en terreno
Trabajamos a través de sesiones prácticas de dos horas, que incluyen:
- Activación sensorial y diagnóstico del estado de la huerta
- Desarrollo de contenidos aplicados y planificación entre sesiones
- Trabajo colaborativo en terreno
- Resultados tangibles y evaluación conjunta del proceso
Para la planificación productiva, utilizamos segmentación de bancales en cuadrantes de 30 x 30 cm, lo que nos permite ordenar el cultivo, optimizar el espacio y hacer seguimiento del desarrollo de cada especie.
La huerta como herramienta de desarrollo
Creemos en las huertas como espacios que van más allá de lo productivo. Son una herramienta concreta para el aprendizaje en terreno, donde se fortalecen habilidades como la observación, la resolución de problemas y la autonomía.
Al mismo tiempo, permiten construir comunidad desde la experiencia compartida, generando espacios de encuentro, colaboración y sentido de pertenencia.
Trabajo colaborativo
Este proyecto lo estamos desarrollando gracias a la colaboración y apoyo de Maersk, cuyo aporte ha sido clave para activar este espacio y sostener un proceso que integra formación, trabajo en terreno y desarrollo comunitario.
Una invitación a ser parte
Este tipo de iniciativas también abre la puerta a nuevas alianzas. Como fundación, estamos disponibles para trabajar junto a empresas y organizaciones que quieran impulsar proyectos con impacto tangible y medible, aportando desde acciones concretas que se sostienen en el tiempo.





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