Nosotros

SOCHIDES

Fundación Huertas Comunitarias busca transformar nuestro entorno a través de la implementación de huertas y capacitaciones asociadas en sectores vulnerables, generando y potenciando:

  • Modelo de relacionamiento que fortalece a las comunidades y aumenta su resiliencia.
  • Un punto de encuentro con la naturaleza posibilitando la implementación de prácticas amigables con el medio ambiente.
  • El acceso a alimentos saludables fomentando la soberanía alimentaria y recuperando conocimientos sobre técnicas de agricultura y alimentación en beneficio de la calidad de vida.
  • Una mejora en la experiencia de vida en la ciudad.
  • Recuperación y transformación de espacios a través del desarrollo de herramientas y
    capacidades.

En Fundación Huertas Comunitarias somos conscientes del aporte positivo que la naturaleza y el trabajo con la tierra tienen sobre las personas, tal como algunos estudios lo han señalado.

Uno de ellos es el del Departamento de Geografía y Estudios Urbanos de Temple University, EE.UU., donde se demostró que los barrios más verdes tienen una tasa significativamente menor de delincuencia. Según los expertos, esto se explica porque los espacios verdes incentivan a las personas a pasar más tiempo al aire libre de manera social y eso desalienta el crimen. Además, las plantas tiene un efecto terapéutico. La vegetación disminuye la fatiga mental y sus síntomas asociados, como la irritabilidad y la disminución del control de impulsos, ambos considerados precursores de la violencia.

Investigadores de la Universidad de Exeter estudiaron por 18 años datos de casi 10.000 ciudadanos de áreas urbanas del Reino Unido, descubriendo que cuando los espacios verdes aumentaban dentro de un radio de 4 kms., el bienestar general aumentaba en un 2% y los trastornos psicológicos caían en un 4%. En términos de «satisfacción de vida», el efecto era igual al 28% de estar casado y 21% de estar empleado. Por estos datos, y muchos más, en Fundación Huertas Comunitarias apostamos por implementar huertas que ayuden a crear un barrio positivo, mejoren las relaciones sociales y la alimentación de la población.

Nuestra historia

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Fundación Huertas Comunitarias nace en el año 2015 cuando Darío y Nico emprenden un viaje como voluntarios al continente africano para implementar una huerta en la localidad de Sichili, Zambia. En ella se dieron cuenta de cómo las huertas comunitarias son un polo de mejora social en muchos ámbitos. Por ejemplo, para fortalecer la convivencia comunal siendo éste un lugar de encuentro para aprender, pasarlo bien, compartir y distraerse. También un espacio para inculcar valores, trabajar la autoestima y la autosuperación y un punto de encuentro para que los alumnos de colegios puedan trabajar la educación a través de las huertas. En definitiva, un espacio de vida sana que no segrega y en donde se genera consciencia sobre el cuidado del medio ambiente, de la importancia de una buena alimentación, colaborando además, con los presupuestos familiares.

Así, en el año de trabajo ejercido tomaron consciencia de un sinfín de beneficios, sobre todo de una realidad que también se replica en Chile, y que tiene que ver con la pobreza multidimensional e injusticia social que hacen que la calidad de vida de los habitantes no sea la óptima. Por eso Fundación Huertas Comunitarias nace como respuesta a la pobreza existente en Chile y el mundo. Una vez definidos los programas se comenzó a buscar comunidades que estuvieran interesadas en hacer proyectos y utilizar las huertas como propulsoras de transformación social, siendo la posterior mantención y gestión de los espacios el compromiso principal.

Así comenzaron los primeros trabajos en una villa y cárcel, ubicadas en Renca y Puente Alto, respectivamente, materializando la idea y sueño, con ganas de generar impacto y ayuda real al país. Durante los tres años de trabajo que llevamos, hemos tenido mucho aprendizaje y experiencias para poder trabajar con distintas comunidades, como Juntas de vecinos, establecimientos educativos, hogares de niños, cárceles, etc., manteniendo hasta el día de hoy las huertas como un lugar de encuentro, educación y distracción que genera aportes reales a las personas para vivir en armonía.

Como profesionales chilenos nos sentimos responsables y parte del problema de la sociedad actual, y creemos que las dificultades que afectan a algunos ciudadanos son responsabilidad de todos. Esto hace que nuestros conocimientos, obtenidos tanto en Chile como en el resto del mundo, sean puestos al servicio de la comunidad, específicamente con algo que hemos visto que responde directamente a los problemas de la sociedad, como lo es el trabajo de la huerta.

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